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Casos Cangrejos

En el año 2009, la hoy occisa se da cuenta del dinero que había  cobrado el contratista, de forma fraudulenta y procede a reunirse con los directivos del Ministerio, colocándolos al tanto de lo que ocurría, luego de varias reuniones quedaron en denunciarlo si no devolvía el dinero. Posteriormente  se procede hacer otras averiguaciones entrevistando a testigos y familiares de la victima, uno de estos testigos logró ver a los sujetos que cometieron el hecho retirándose del edificio, al mismo tiempo solicitaron la relación  de llamadas  a las Compañías Telefónicas de distintos números celulares  referentes a personas relacionadas con la víctima a nivel laboral y personal. Igualmente el cruce de celdas para estudiar la fecha y la hora de las llamadas   que  se iniciación  en el sitio del hecho. Del mismo modo se requirió la presencia de profesionales para la realización de retratos hablados. Se realizaron investigaciones,  en la Empresa MRW,  descartándose que estuviese involucrado algún empleado de la misma. Se detectó que el cuchillo utilizado para segar la vida de la victima  María Clelia posterior al hecho, fue lavado y colocado en la cocina en su sitio original, detectándose a través de la prueba de luminol residuos hemáticos vinculantes con el hecho. Asimismo a través de procedimientos criminalísticos se logró el levantamiento de la huella de calzado dejada en la puerta de la habitación donde se refugió la víctima, la cual se conservó para futuras comparaciones.

Se trasladaron  comisiones a los diferentes sectores de la ciudad de Puerto la Cruz, visitando hoteles de la zona, con el propósito de pesquisar el alojamiento de personas con características semejantes a los retratos hablados pero ninguno fue reconocido.

 Al mismo tiempo se analizaron las diferentes llamadas recibidas, por el ciudadano Manuel Andrade, contratista de la obra al  cual la víctima  se había negado firmar las inspecciones, detectándose que el día anterior del hecho supuestamente había viajado a la  Ciudad de Caracas, sin embargo  el día siguiente su teléfono se registraba cerca de la Población de Puerto Píritu, lo que les  permitió, continuar las pesquisas  mostrando los retratos hablados en los diferentes hoteles de Puerto Píritu. Confirmándose que en el Hotel  Dimensión Píritu, el encargado declaró que uno de los retratos tenía un gran parecido a un sujeto que se registró con el nombre de “Fernando”, siendo identificado mediante el Sistema de Identificación Policial con el nombre de: Fernando Antonio Peláez Navarrete, frecuentados en el hotel  varias veces por un sujeto apodado “El Catire”. Después de  realizar varias averiguaciones  se ubicó a “El Catire” identificado como Jesús Enrique González Hidalgo, el cual fue interrogado, comunicando que los sujetos que estaban en el hotel eran Fernando “Pipo” y “El Gocho”,  siendo PIPO y Fernando los que participaron   en el crimen de la   ingeniero, María Clelia Espinas en Puerto la Cruz por encargo del ciudadano “Manuel Andrade”.  Después de un arduo trabajo científico y profesional, el equipo de investigación del CICPC, logró la  Identificación  de los sujetos  y  la  comprobación de este crimen, el cual utilizó como Modus operandi la entrega de “La Encomienda Mortal”.     

 

 

 

 

 

 

 

 

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